domingo, 27 de enero de 2013

María Laura Cala


Mi nombre es María Laura. No soy una persona memoriosa, pero no olvido como comenzó mi gusto por la escritura. Fue un verano, en el que, de vacaciones con toda la familia, mis padres me regalan un anotador. Recuerdo mis ansias por llenar aquella libretita de poemas.
A esto se le sumo el interés por leer. Mis primeros cuentos fueron los de “Pajarito Remendado”, cuando todavía la Biblioteca Municipal de Villa María, se encontraba en una sala del Consejo de Liberante de la ciudad.
Al terminar el secundario estudie Comunicación Social, orientada por la gratificación que sentía al comunicar a través de la palabra escrita.
Por diferentes motivos y trabas personales, un día le puse freno a mis sueños, sin embargo, como nunca es tarde, hoy quiero empezar a compartir lo que más me gusta hacer, que es; escribir.




. Tiempo .
Avanza un paso,
retrocede dos.
El tiempo,
deposita en el tiempo todas sus expectativas.
Un buen día,
dos malos días.
Un comienzo,
después de varios finales,
y el retorno de una nueva crisis.
No baja los brazos,
pero se agita y se cansa.
Se queda detenido,
en suspenso.
Tiembla, llora, corre y se escapa.
El pasado del que huye,
es el mismo que añora,
y el que ya no volverá.
No ve el presente,
lo transita.
No puede pensar en el futuro.
Hay días en los que rompe el silencio.
A veces también agoniza.
No todos los días siente igual.
Su mente es como una tormenta inestable.
No puede ordenar sus ideas.
Lo único que puede hacer,
es esperar.




. Empezar, por dónde .
Tengo la mirada cansada,
Y  cansada, también,  la paciencia.
No sé por dónde empezar,
Aunque me digan por el comienzo.
Quizás sea demasiado exigente,
Pero lo que observo no me gusta.
¿Cómo puedo cautivar a mi corazón?
Si aun sabiendo mis miserias,
Si aun descifrando mi inconsciente,
Si aun después de años de terapia;
No sé quién soy.
A pesar de todo no aminoro la marcha,
Aunque a veces me canse,
No me detendré jamás,
Y este es el motor que me impulsa,
Mi constante empeño por no bajar los brazos,
Un combate a muerte en contra de cualquier miedo.




. Relato de un héroe .
Mi nombre es Augusto, tengo 6 años y ya soy todo un héroe.
Me convertí en un niño especial, no por poseer super poderes, sino por enfrentar a muy temprana edad situaciones extremas.
Corrí serios riesgos durante las peleas de mis padres, intentando sobrevivir a una guerra absurda y triste que escuche llamar divorcio.
Podría decir que ya soy todo un hombre, no yo no tengo nada que envidiarle a Batman ni a Superman, es más sus trajes a mí me quedan chicos.
De esta batalla aprendí que los grandes suelen ser un poco egoístas. Entre tantos gritos y confusión, mis padres se olvidaron de mi.
Todos perdimos en esta lucha; ellos su amor y yo una familia.
Pero supongo que debe ser por este traje nuevo de un superhéroe que nadie me reconoce. Entonces, simplemente, se olvidan de mí porque no me ven.
Les voy a dar tiempo para que se calmen y después les voy a avisar que el que los está protegiendo soy yo.
Al final me estoy empezando a dar cuenta que esto de ser superhéroe no esta tan bueno porque uno tiene muchas responsabilidades y además educar a los grandes es una tarea difícil.
Lo estoy meditando un poco, pero creo que la semana que viene, les voy a empezar a cobrar por mis servicios y sino tendré que pensar en retirarme.




. Ironía .
Lo que quisiera retener en mi memoria,
Es lo primero que me quita el olvido.
Aquello que desearía dejar de recordar,
Es a lo que mi mente, vuelve,
Una y otra vez.