martes, 2 de noviembre de 2010

Nicolás Jozami

Nicolás Jozami.
Nací en el año 1979 en Santa Rosa, La Pampa, donde el cielo es más grande que en otros lugares, debido a la llanura que nos circunda. Vine a Córdoba a los 18 años sin saber cruzar las avenidas, y rezando 5 veces por día. En esa época escribí lo que consideré mi primer trabajo literario, una aproximación ensayística en torno al tema de la pena de muerte. Leía a Koestler en una pieza de pensión salesiana, y creí que iba a prenderme fuego. Salí ileso de allí. Estudié Comunicación Social y trabajé en un diario local, mechando las breves policiales con el pago a los jubilados y algún que otro ensayo en el magazine de tal publicación. Ahora estoy lidiando con mi tesis de Licenciatura en Letras Modernas, más que con mis alumnos del colegio nocturno para adultos en Villa libertador. Trabajo como Bibliotecario también y escribo en los momentos que puedo. Tengo un libro de cuentos publicado titulado “La Quimera”, que no sé si se agotó en librerías, y algunos otros textos en revistas y blogs.


. Vale lo nuestro .
Cuando al irme no saludo a alguien
en el trabajo, en el gimnasio, en la escuela, en la universidad,
por descuido, olvido o con intención
siento que esa persona esperaba mi saludo
para decirme, por lo bajo tal vez,
apartándome un poco y con cara de cansancio
que ayer le había alegrado el día.

(poema inédito)


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. Didáctica .
Otra media jornada, la última
de trabajo salubre, académico.
Los alumnos son moscas
posadas en el excremento
de mi conocimiento,
repetido, reiterado
y repensado
a solas.

(poema inédito).


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. Exilio .
En la
imprecisión de las cosas
y los hechos,
los contornos
definen
lo que debemos pensar
para guiarnos,
para seguir,
tiniebla en mano
cerrojo en el ojo.

La consistencia
de los sucesos,
gestos,
convicciones,
son patrimonio
exclusivo
de la locura,
aquella innegable imprecisión.

Poema publicado en revista de poesía El zaguán, número 5. Mayo de 2010.


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. La vida es sueño .
El reloj
despertador
me levanta.
El reloj, es el tiempo
vigilado;
en vigilia
el despertador
estrangula al vigilante
de los sueños.
Todo comenzar
es el ruido cerrado
de una perilla.

(poema inédito).