martes, 5 de marzo de 2013

Analía Ortolani









Un espacio para presentarme…
¿Qué escribir que llegue a interesar a quien lea lo que escribo?
Decido entonces sólo contar que soy Analía Ortolani, y que creo fielmente en la manifestación de las palabras, en aquellas que transmiten, sin censura, que acercan, cuestionan, abrazan, desvelan, seducen, refugian. Ellas me liberan permitiéndome expresar lo que siento, sentimientos que suelen, ante un rapto mío de insolente distracción, recordarme que estoy viva, y eso… no es poca cosa.
Sí, sólo eso por ahora, lo demás… es lo de menos.









. Sin medida .
Cuando amo,
siento que nunca es…
demasiado.
¿Puede acaso,
amarse… de más?
¿Entregarse
con recelo, y hacer un balance?
¿Cuál es la sutil distancia
que puede, presuntuosa,
señalar un… hasta aquí?
No, llegar sólo hasta ahí,
sería robarle su esencia,
y la sorpresa,
su coraje y la demencia,
para abandonarlo,
solo y vulnerable,
arrastrándolo al exilio.
No, no tengo la arrogancia
atrevida y desafiante,
para medir al amor.
Amo entonces…
sin reparos,
recuperando tiempos
libre, y solitaria,
fascinada y sin temor,
con la pasión
y la aventura,
que me reconcilian siempre…
con la vida.




. Mi mirada .
Es en tu marcha inesperada
que las alas de tu alma
abandonan las playas
de mis mares solitarios.
Pero vuelves…
como las olas a la arena
para premiarme con tu abrazo
y descubrir la alegría.
Derribo entonces
las murallas que levanto
al despedirte, para desviar…
mi mirada, hacia tus ojos claros.




. Creo .
Inquieta, anhelante
creo escuchar tus pasos
invadiendo cada espacio,
tu voz, como un eco
que tiembla en los rincones
avisándome que has vuelto,
y tu mirada,
tu mirada transparente
abrazándose a mis ojos.
Pero es el fin
de este delirio
que me cuenta...
sólo es el viento
que se mece indiferente
negándome el tenerte,
y es un rayo de sol
que extraviado y sin su luz
se quedó con tu mirar.




. Suelo .
Suelo...
añorar los momentos
que no he vivido,
leer aquel poema
no escrito todavía.
Sentir tu piel infinita
sin haberla rozado aún.