miércoles, 10 de agosto de 2011

Oscar Ramírez

Oscar Ramírez (Lima – Perú, 1984).
Docente de la especialidad de Lengua y Literatura. Reside en la ciudad de Trujillo. Dirige Ediciones OREM. Ha obtenido diversos reconocimientos, nacionales y extranjeros, por su obra literaria. Sus textos, poéticos y narrativos, se encuentran dispersos en publicaciones virtuales y físicas de varios países. Realiza actividades de promoción cultural, así como de difusión de la lectura. Dicta talleres de creación literaria a grupos de escritores jóvenes. Ha publicado los poemarios "Arquitectura de un día común" (2009) y "Cuarto Vecino" (2010), y en breve se publicará su primer libro de cuentos. Viene trabajando con calma dos poemarios y un libro de relatos de terror.


Para contactos:
demencia18@hotmail.com
edicionesorem@hotmail.com
http://elhabitaculodeorem.blogspot.com
http://edicionesorem.blogspot.com




Los siguientes poemas son del libro
ARQUITECTURA DE UN DÍA COMÚN (2009)
[Descárgate el libro AQUÍ]



.Persistencia o el espíritu del tiempo.


Musa, madera de tiempos remotos.
Criatura y profeta,
efímeros objetos sucumbiendo en un
febril destino de habitáculos sin nombre.

Severa luz de lo infinito, lucidez,
vasija donde artistas de labios y sudores cadenciosos
reposan la contemplación de viejos mundos.
Imágenes avivan creaciones nocturnas
donde los rezos se tornan crueles y voraces.

El silencio es la equilibrada perfección de lo venidero.

Para elevar el curso de cristales negros,
rezagos de mantos mudos devuelven voluntad y castigo.
Arena y roídos huesos de poetas
rodean el presbítero cantar de las venas.

Infante o senil creador de ideas,
vivir es sólo un constante caer hacia el vacío.
Los años no permiten la perfección
de lo equívoco, pero consienten a su vez
toda aquella sensación de agonía.

Es aquí donde lo externo nos celebra,
y nuestros frutos conservan con virtud
la intensa melancolía de los nombres.

A la posteridad quedan nuestros sueños,
plasmados sobre muros y maderos de tiempos remotos.
Criatura y profeta,
ambos renacen con el persistir de las musas.


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.Oficio de aprendiz.

Toco tu boca, con un dedo
toco el borde de tu boca.
Rayuela. Cap. 7
Julio Cortázar


Voy
dibujándome el secreto de tu nombre
mientras delineo
con lentitud
el perfecto margen de tus labios.

Voy
entre el aroma desolado del incienso
y los cristales empañados del amor hacia
el principio de tu emblema en las mañanas,
donde raíces y espumas dolorosas nacen
en el peregrino gravitar de los vientos.

Voy provocando la tentativa del silencio,
construyendo un abismo entre mis manos
y tu cuerpo
cuando el bostezo de las calles
nos devuelve la realidad.

Despacio, como en una habitación oscura,
busco el límite que me entrega la soledad
y lo prohibido. El juego de las horas
conserva la ingenuidad de lo incierto,
cuando por obrar del aliento tibio
descubro América en tu vientre infinito.

Prosigo la virtud en este oficio de infante,
abrazando verdades y perfectas historias
de colonias devoradas
por la ambición de un gemido.
El descubrimiento de orillas pálidas
y un horizonte baldío
me recuerda el menudo divagar por tu sombra.

Voy, deambulando entre tu mar
como un naufragio de líneas rotas,
remando con fuerza contra la obediencia
del tiempo, hundiéndome en tu libertad
con el absurdo espíritu de palabras y juramentos.

Sigo aquella imagen,
el hilo conceptual donde el sendero
de tus dientes me prohíbe el retraso.
Avanzo,
como perdiéndome en mareas vírgenes de sueño,
y es aquel sueño el que me cohíbe
en un caer de pupilas sin regreso.


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Los siguientes poemas son del libro
CUARTO VECINO (2010)
[Descárgate el libro AQUÍ]



.La profesión detallista
(o arte poética).



No siempre la oscuridad
oculta el cristalino de nuestras formas.

Un cuerpo,
forjado a fuerza de comercio,
puede extraerse de lo ajeno
como silueta orgásmica
de furores
o temblores rabiosos.

El viento sirve para ocultar verdades humanas:
uno a uno se complementan los nudos
en ligera destrucción de significados.
Bajo la atenta mirada del búho
es posible encerrarnos en nuestra
intimidad.

Lejos de esta isla donde duermen
los frutos maduros del verbo,
admitimos la facilidad de versos
que presentan el inerte estado de la belleza:
en simétrica ironía,
la poesía es un abrirle espacios a la incertidumbre.



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.La ceniza y el fuego.


Una tibia relación de orfandad
abraza el complejo de flores
que transitan olvido y frecuencia.

Sobre la bruma,
con el aroma de eucaliptos,
infancias ocultan la sensatez de cenizas:
es posible recordar
la fugaz imaginación de toda esperanza.

Los vacíos semejan el caer de las gaviotas.

Evangelios que adornan nuestra integridad
hurgan cadencias
para el espiral aleteo de bendiciones.

Los murales tendrán la eficacia de sucumbir
al delirio
cuando infantes enrumben
en doradas naves
hacia habitáculos donde les sea permitida
la primera utilización
de la luna.

El fuego convencerá a los inocentes
que imperfectas melodías cobijan
con dulzura
las únicas verdades de libertad y codicia.


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.Bellas artes
(acerca de la carencia del juicio).



Bestias desnudas corren por mi cabeza.

Ocultos en murales de viento,
delgados jinetes seducidos por el verdor alimenticio
cantan el encuentro de confusas lógicas en los corredizos.
En mí,
las palabras son como pequeñas cicatrices.

Bajo el resonar de escarabajos azules,
una luciérnaga
no lejos de la oscuridad
previene a los muertos del rezago de especies
que lograrán el devenir de palabras en el acero.

Una solicitud de pequeñas creencias
ha extraviado
los oscuros bosquejos de la razón.

Envueltos en prisiones
de pétalos y bellas artes,
los jinetes construyen dorados surcos
sobre la extraña incertidumbre
de mi sonrisa.


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.Filosofía del lupanal.

Escupes diaria fortuna.

Divides inocencia

elevando míticas formalidades de campo.

En cada oración

el texto va deformando inicios:

ideas, tránsito nebular.

De fuentes confeccionas murales

que maduren tus logros,

orgullos mentales vistiendo artilugios

y manifestaciones donde mendigos deploran

el correr de las razas.

Se inauguran paradigmas

en morrales de infantes que frecuentan

la cordura de un viernes

entre flechas y copas danzando ritos

de ciudad en protesta.

Dueña eres de la forma

y del líquido orgasmo de la luna.